por Ines Sague | Ago 27, 2026 | atención continuada, comprensión, concentración, Inés Sagué, libertad, paciencia, respiración, silencio
Quiero hablarte sobre una experiencia que creo puede beneficiarte enormemente. Se trata de respirar y meditar. Repetir unas secuencias con posturas fijas acompañadas de técnicas de respiración. Abrirse al silencio que nos rodea y a una quietud que desconocemos, que nos conecta con nosotros mismos. Esta conexión es el bonito reto que enseñamos en el Método Inspira.
Más de 1.000 personas han pasado por nuestros cursos y aprendido a respirar y a meditar. No es una tarea fácil el estar atento a lo que hay, consume mucha energía y hay que sostenerla. Más tarde, con la práctica vamos profundizando. Y ahí está el segundo reto: practicar y profundizar.
Empezamos con un taller individual y aprendemos, practicamos e integramos una serie de conceptos. Es una clase semanal durante 2 meses que tiene como contiunidad unas clases grupales. En esta segunda fase trabajamos en grupo y compartimos lo que aprendemos y descubrimos cada uno de nosotros. Es muy emocionante puesto que estas sesiones, a mi entender, alimentan el alma..
Como alguien que ha dedicado más de 20 años al estudio y práctica de la meditación, siento que puedo ofrecerte una herramienta para enfrentar los desafíos de nuestro día a día, de una manera más calmada. La vida de hoy es muy exigente y necesitamos ayuda. Alguien con quien constrastar.
Me emociona compartir contigo este curso especial que he diseñado, y llevo impartiendo hace más de 20 años. Como te explicaba, son dos tipologías de taller, el curso particular es un taller que consta de ocho sesiones de 80 minutos, dedicados exclusivamente a explorar en uno mismo, a profundizar en las prácticas de meditación y el silencio, a fin de poder descubrir-nos, desvelar-nos y ver-nos.
En este taller no aprendemos técnicas, el objetivo es comprendernos y llegar a experimentar un espacio interior de calma y serenidad. Este estado nos permite entender nuestra mente, cómo funciona y qué mañas tiene. Nos ayudará a enfrentar así los desafíos de la vida con mayor claridad y paz interior.
Las clases grupales del Método Inspira son transformadoras, son un espacio para ver, recoger energía y decidir cambiar nuestra actitud. Profundizar en la práctica de la meditación y descubrir la serenidad que necesitamos en nuestra vida.
¿Qué hacemos en clase? Somos pocos, unas 6/8 personas, nos conocemos entre nosotros, empezamos con una serie de respiraciones guiadas, compartimos lecturas inspiradoras, realizamos posturas suaves de yoga que nos ayudan a centrar la mente, para finalizar meditamos con mantra o en silencio. Y treinta millones de células resuenan, bailan, formando patrones que nos moldean física, mental y espiritualmente.
El método, el curso, es una aventura que no tiene camino de vuelta, y lo que vas aprendiendo de tí te va emocionando (puedes ver los comentarios de los alumnos clicando el siguiente link: https://www.meditacionenbarcelona.es/cursos/ . Imagina poder abordar el día a día con una sensación renovada de calma y esa nueva perspectiva que nos da la meditación. Observar y sentir poco a poco el silencio al que nos rendimos…
Esto es lo que este curso puede ofrecerte: la oportunidad de encontrar un refugio interior en medio del ajetreo
Estoy aquí para acompañarte en este viaje, para guiarte y apoyarte en cada paso del camino. Si sientes que este curso resuena contigo, me encantaría que nos embarcáramos juntas en esta aventura de autoconocimiento y crecimiento personal.
Bienvenidos al nuevo curso, bienvenidos a la amada rutina.
Para cualquier información adicional ya sabéis dónde encontrarme:
inés sagué, móvil: 34-637 370 917 y mi correo: issicom@gmail.com
Un fuerte abrazo,
Inés
por Ines Sague | Nov 14, 2014 | atención, consciencia, ego, equilibrio, espacio, feliz, liberación, libertad, momento presente, presencia, Swami Rameshwarananda Giri Maharaj
El Swami, en sus retiros de meditación consigue mantener nuestra atención a lo largo de todo el día con frases como la siguiente: Una persona inteligente es aquella que vive cada momento de su vida como un instante feliz *1
Interesante verdad? Difícil también. Es complejo llevarlo a la práctica puesto que intervienen varios factores. Precisa, de entrada, vivir en el momento presente… algo nada viable si dejamos que las inercias de nuestro pensamiento se nos lleven al futuro y también al pasado. Y de esto quería hablar. Del ahora, del ahora mismo que está a punto de pasar. De este momento presente que está a punto de convertirse en remoto. Ya ha pasado y acaba de desfilar!. De la dificultad de vivir cada instante presente y además como un momento feliz.
Y lo que sucede es que nuestros modelos mentales están programados de esa manera. Para el ego, el momento presente apenas existe. Sólo le da importancia al pasado y al futuro ya que gracias a ellos se refuerza él mismo. Puesto que el pasado ahí está y condiciona el presente. Y ¿quién seria yo sin él?.
Y el futuro, qué pasa con el futuro? nos proyectamos continuamente en él, seré feliz cuando tenga un trabajo mejor, una casa más grande, un coche más potente… entra a formar parte de nuestra realidad más inmediata, cotidiana. Y nuestro modelo mental sigue funcionando erróneamente, cuando haya ocurrido esto o lo otro, estaré en paz.
El momento presente contiene la clave de liberarnos de estos automatismos y para ello la meditación
www.meditacionenbarcelona.es es la mejor herramienta. Nos ayuda a valorar este precioso momento. Y en la medida en que hay atención, hay esmero de vivir la presencia. Pero no podré encontrar ese espacio mientras existe el diálogo involuntario al que llamo ruido. La meditación deja pasar ese ruido y consigue un equilibrio delicado entre relajamiento y atención.
*1 Swami Rameshwarananda Giri Maharaj (SRG) monje contemplativo de la Ramakrishna Mission
por Ines Sague | Oct 17, 2014 | aromas, compartir, gratitud, libertad, respirar, vivir, vivir el momento
En Veracruz, entre los ríos Tecolutla y Cazones, está Papantla. En las guías turísticas te recomiendan que, si viajas a este lugar mágico, visites su catedral. Te será sencillo encontrarla ya que su torre de 30 metros de altura destaca entre el resto de las edificaciones. Quizás esta es la primera vez que escuches hablar de este destino. Incluso puede ser que no sepas que, en agosto de 2009, los papantecos perdieron su condición de habitar en un espacio mágico. Un título que recuperaron oficialmente un martes de junio de 2012. Detalles de todo irrelevantes si te explico que Papantla es conocida por ser “la ciudad que perfuma el mundo”.
Una mezcla irreproducible de humedad, altura y temperatura, junto con unos inviernos extremos consecuencia de los fríos vientos del norte hacen que en Papantla crezca la mejor vainilla del mundo. Lo hace en forma de vaina casi idéntica a la de las habas y que, como dictan las costumbres de los totonacas, se pizca y seca al sol, desde hace ya milenios. El resultado si lo conoces. Un aroma con tal capacidad para embriagar que podríamos definirlo como poesía en estado puro. Algo que no es de extrañar ya que, al igual que sucede con los poemas, la estructura molecular de la orquídea doradaen la que florece la vainilla, es tan compleja que los científicos no han sido capaces de determinar sus componentes.
Por eso, cuando la otra noche me pediste que te explicara lo que sentía al aproximar a mi narizla copa de vino que te había pedido, yo te miré fijamente a los ojos y no te dije nada. Luego me sonreí y te devolví la copa. En cuanto te la acercaste a los labios te dije: «a vainilla, sabe a vainilla». Ese vino joven del Bierzo que tanto nos gustó sabía a vainilla. Por eso no es de extrañar que esa noche fuera mágica. Son esas cosas que suceden en los momentos en los que cerramos los ojos y nos recordamos que tan solo tiene sentido vivir el hoy y el ahora.
Cuando dejaste la copa en la mesa completé la cata. “También sabe a madera, a melocotón y a tabaco” quise explicarte. Pero tú ya estabas en otra cosa. Quiero pensar que lo que sucedió no es que cuestionaras mis habilidades como sommelier, sino que la magia del instante te transportó a otro aroma. En este caso al de la canela. Quizás recordaste que, cuando preparo el café de los domingos, en los granos molidos espolvoreo una pizca de canela. Podrías pensar que lo hago con una intencionalidad bien clara. Dada la fama de afrodisíaca de esta especie, podrías pensar que lo hago tan solo para seducirte. Nada más lejos de la realidad. Es un gesto de gratitud. Es lo que hago cuando quiero dar las gracias a la vida por darme la oportunidad de compartir el momento.
Si bien es cierto que el embriagador aroma de la vainilla nos recuerda la importancia de vivir el momento y la delicada plenitud de la canela la emoción de compartir, en esta cata de la vida, aún nos faltaría un tercer elemento. En este caso, de todas las opciones posibles he elegido el de la avellana. La razón es bien sencilla. Mientras la otra noche vaciabas tu copa de vino con aroma a vainilla y llenabas mi mirada con esencia de canela, me contabas la felicidad tan inmensa que sientes cuando paseas por el camino de los avellanos. No tengo ni la más remota idea de por donde quedará ese camino. Lo que sí sé es que, cuando estás en él te sientes libre.
Con o sin vino, brindemos por eso. Por un instante, olvida el sabor oxidado del miedo. Quédate con el aroma de vivir el momentocon plenitud y compartirlo con los que están a tu lado. Y, cuando todo lo que respires te lleve a esa embriagadora mezcla, ponle una pizca de libertad. Entonces respira. Respira lenta y profundamente. Deja que todo tu ser se invada del aroma de la vainilla, la canela y la avellana.
